ostando llegar, me viene a la mente esa “Primavera en la vida” con la que inauguramos este blog, versión moderna del diario de siempre, el Rincón de Sileno.Todavía recuerdo aquellos no lejanos días en que Amelia, la inquieta Amelia, casi llevó a rastras, creo que con engaño, a su Dionisio, al aula en donde nos batíamos el cobre con voluntariosos alumnos de los que llaman la tercera edad, para acercarlos al mundo de las nuevas tecnologías.En esa “Primavera en la vida”, magnífico canto al amor, a mi buen Dionisio, se le escapa ese canto, en una frase que hoy, después de disfrutar de unos cuantos años de fuerte amistad, yo resumo en… “Apareció Amelia, un ángel enviado del cielo”…Hoy, queridos Amelia y Dionisio, esa aparición, o al menos sus frutos, cumplen sus cincuenta años. Bodas de oro, le llaman, tal vez porque el oro defina mejor que ningún otro metal la belleza, el valor, la constancia… el amor.Tengo una frase, que tal vez acuñé estTomás.